Cada que te paras, que pones los pies al lado de la cama, queriendo sentir la luz, y solo sientes un frío inmenso recorrerte. Cada que llegas a la cocina por una leche tibia, y se te agria la boca. Cada que buscas un abrazo y no logras tocar a nadie al lado. Cuando solo te paras sin vida, y todo funciona como todos los días, cuando tu vecino saluda igual todos los días, cuando el celular es el centro de la vida, cuando un libro es algo de locos, cuando buscar un grupo de amigas, beber, leer y hablar sobre las leyes extraordinarias de la energía; solo te transporta a la inquisición. Las personas perdieron la confianza, la solidaridad, la humanidad. Últimamente me he cruzado con personas que parecen ángeles, solo por el hecho de seguir siendo tan humanos que parecen de otro mundo. El otro día conocí a una chica, por temas de trabajo. Es una mujer que vive y muere por los animales, pero no solo los de ella. Unos días atrás, salia del trabajo y camino cerca de 3 kilómetros bajo la ...